Salvaje reside en las entrañas, no en la cabeza. Ella puede rastrear y correr y convocar y repeler. Puede percibir, enmascarar y amar profundamente. Es intuitiva, típica y normativa. Es absolutamente esencial para la salud mental y la salud del alma de las mujeres.
Ella es el alma femenina. Sin embargo es más que eso: es la fuente de lo femenino. Es todo lo que pertenece al instinto, a los mundos tanto visibles como ocultos —ella es la base.
Ella es intuición, es capaz de ver claramente a distancia, es capaz de escuchar a profundidad, es de corazón leal. Alienta a los humanos a permanecer plurilingües, hábiles en los lenguajes de los sueños, la pasión y la poesía.
Ella es la voz que dice: "Por aquí, por aquí."
Ella es quien levanta estruendos contra la injusticia. Ella es por quien abandonamos el hogar para buscarla. Ella es a quien regresamos a casa. Ella es lo que nos mantiene en marcha cuando pensamos que ya estamos vencidas.
Unirse a la naturaleza instintiva no significa desatarse, cambiar todo de derecha a izquierda, de negro a blanco, moverse de este a oeste, actuar como loco o fuera de control. No significa perder las socializaciones primarias propias o volverse menos humano. Significa todo lo contrario. La naturaleza salvaje contiene una vasta integridad en sí misma.
Significa establecer territorio, encontrar la propia manada, estar en el propio cuerpo con certeza y orgullo, independientemente de los dones y las limitaciones del cuerpo, hablar y actuar a favor de uno mismo, estar consciente, alerta, recurrir a los poderes femeninos innatos de intuición y percepción, reconocer los propios ciclos, encontrar a lo que uno pertenece, erguirse con dignidad, retener tanta consciencia como se pueda.
Del Capítulo 1 - El Aullido: La Resurrección de la Mujer Salvaje
La Loba, la vieja, La Que Sabe, está dentro de nosotros. Florece en el más profundo psique del alma de las mujeres, la antigua y vital Mujer Salvaje. Ella describe su hogar como ese lugar en el tiempo donde el espíritu de las mujeres y el espíritu de los lobos hacen contacto —el lugar donde su mente y sus instintos se mezclan, donde la vida profunda de una mujer consolida su vida mundana. Es el punto donde el Yo y el Tú se besan, el lugar donde las mujeres corren con los lobos.
La Madre Creación es siempre la Madre Muerte y viceversa. Debido a esta doble naturaleza o doble labor, el gran trabajo frente a nosotros es aprender a entender qué cosas a nuestro alrededor, acerca de nosotros y dentro de nosotros deben vivir, y cuáles deben morir. Nuestro trabajo es entender el momento de ambos sucesos; permitir que muera lo que tiene que morir, y que viva lo que tiene que vivir.
Puedes mellar el alma y doblegarla. Puedes herirla y dejarle cicatrices. Puedes dejar las marcas de la enfermedad en ella, y las marcas ardientes del miedo. Pero el alma no muere, pues La Loba la protege en el mundo subterráneo. Ella es a la vez la que encuentra los huesos y la que los incuba.
Las personas practican la meditación para encontrar alineación psíquica. Por eso las personas practican la psicoterapia y el análisis. Por eso analizan sus sueños y crean arte. Por eso muchos leen el Tarot, el I Ching, bailan, tocan el tambor, hacen teatro, husmean en la poesía, y encienden el fuego de la oración. Por eso hacemos todas las cosas que hacemos. Es la labor de juntar todos los huesos. Luego tenemos que sentarnos junto al fuego y pensar qué canción usaremos para cantar sobre los huesos, qué himno de creación, qué himno de re-creación. Y las verdades que digamos harán la canción.
Hay algunas preguntas buenas que hacerse mientras uno decide la canción, la verdadera canción propia:
* ¿Qué le ha sucedido a la voz de mi alma?
* ¿Cuáles son lo huesos enterrados de mi vida?
* ¿En qué condiciones está mi relación con el Yo instintivo?
* ¿Cuándo fue la última vez que corrí libre?
* ¿Cómo hago para que la vida cobre vida de nuevo?
* ¿A dónde ha ido La Loba?
Regresa y párate bajo esa única flor roja y camina de frente esa última milla, la más difícil. Acércate y golpea en esa puerta vieja y curtida por la intemperie. Sube hasta la cueva. Arrástrate a través de la ventana de un sueño. Escudriña el desierto para ver qué puedes encontrar. Es el único trabajo que tenemos que hacer.
¿Deseas consejo psicoanalítico?
Ve a juntar huesos.
Citas tomadas del libro
"Mujeres que Corren con los Lobos"
por Clarissa Pinkola Estés, Analista Junguiana



